domingo, 27 de enero de 2008

Pemex en quiebra

De acuerdo con un estudio del Senado, el gobierno federal contempla la “inminente necesidad de impulsar reformas en el ámbito constitucional para destrabar los impedimentos a la inversión privada” en Pemex.
El estudio, titulado Situación y Perspectivas de los Hidrocarburos en México, sostiene también que ante la inestabilidad en Medio Oriente, en los próximos meses, Estados Unidos “reforzará las presiones para incidir en las políticas (energéticas) de México, Canadá y Venezuela”.
El documento fue elaborado por el Instituto de Investigaciones Legislativas del Senado bajo la coordinación del maestro Luis Mendoza Cruz.
Retrata una situación de quiebra de Pemex, al decir que enfrenta problemas como sobreexplotación fiscal, sobreendeudamiento, insuficiencia de mantenimiento, un oneroso contrato colectivo de trabajo, incipiente inversión en petroquímica y obsolescencia de la flota pesquera, entre otros.
Refiere que en sólo seis años (durante la administración del presidente Vicente Fox), se registró una disminución del 54.5 por ciento de las reservas probadas de crudo, las cuales pasaron de 32.6 miles de millones de barriles a 15.5 miles de millones de barriles.
Al tercer trimestre del 2007, la deuda sostenida de Pemex ascendía a 538 mil millones de pesos, 89 por ciento de los cuales corresponde al financiamiento obtenido vía Pidiregas.
Además, continúa el aumento progresivo del pasivo laboral, correspondiente en su gran mayoría al régimen de pensiones y jubilaciones, y que a septiembre del 2007 era del orden de los 504 mil millones de pesos.
Sumados ambos rubros, dice el estudio, superan el billón de pesos, lo que sitúa a Pemex como la empresa en su género con mayores pasivos en el contexto internacional, pasivos que representan el 95 por ciento de su patrimonio.
La plantilla laboral de la paraestatal asciende a 145 mil trabajadores, “muy por arriba de otras empresas de su género, lo que repercute en sus niveles de resultados y productividad”.
El estudio consigna que las reservas de gas redujeron su expectativa de duración de 24 a 11 años, al pasar de 55.5 mil millones de pies cúbicos que había en el 2005 a 48.6 mil millones que se tienen actualmente.
Indica: “hasta el momento, pese a la fuerte inversión en la Cuenca de Burgos, las expectativas de incremento no se han cumplido, en tanto que la producción derivada de los siete contratos de servicios múltiples ha sido marginal en ese renglón”.
El diagnóstico continúa: “aunque en lo últimos años prácticamente se duplicó el monto de inversión en exploración para situarse en 68 mil millones de pesos, los recursos fueron insuficientes y se privilegió la producción de crudo en detrimento de la de gas, productos refinados e investigación de nuevas tecnologías”.
Ante este panorama, el estudio sostiene en su página 34 que existen tres visiones sobre el futuro de Pemex: la “apremiante o de emergencia de origen gubernamental, el proyecto alternativo para rescatar y desarrollar el sector energético propuesto por AMLO y la propuesta modernizadora: seguridad y soberanía energética que se ha empezado a tejer en el seno del grupo parlamentario del PRI”.
La primera, la del gobierno federal, se sostiene en elementos de diagnóstico como los siguientes: “las cuantiosas inversiones que requiere Pemex a corto, mediano y largo plazos no podrán sostenerse con recursos públicos, por lo que es inminente la necesidad de abrir la industria en todos sus segmentos a la inversión privada, nacional y extranjera.
“La única manera de hacer competitiva y eficaz la industria es asegurando su operación bajo estándares de productividad propios del sector privado como lo hacen las petroleras más importantes en el ámbito mundial.
“La inminente necesidad de suscribir contratos de riesgo con compañías privada y estatales de otros países que cuentan con la tecnología para la exploración y explotación en aguas profundas que la condicionan a la aceptación de sociedades de riesgo.
“Incapacidad actual de Pemex para seguir sosteniendo un contrato colectivo tan oneroso que constituye una de las causas de su baja productividad”.
El proyecto de AMLO (siglas en el texto original) propone —según el estudio— reducir el gasto corriente del gobierno federal para ahorrar hasta 200 mil millones de pesos, fusionar las 4 empresas subsidiarias de Pemex en una sola, rechazo a contratos de riesgo, iniciar el prepago a de Pidiregas y modificar el esquema actual de los contratos, entre otras cosas.
El PRI se pronuncia en su proyecto por salvaguardar el artículo 27 de la Constitución, transformar a Pemex en una empresa moderna, celebrar alianzas estratégicas con otras empresas y definir algunos segmento en que puede haber coparticipación del sector privado.
El estudio sostiene que ante conflictos actuales y potenciales en países y regiones esencialmente productoras, habrá una disputa mayor por un recurso “en inminente declinación”. Es un escenario que ya ocurre y que se presentará, con una tendencia muy acentuada, en los años por venir.
Agrega: “continuará la tendencia a la reconversión de compañías simplemente petroleras en consorcios energéticos con control de varios o todos los eslabones del proceso, o las alianzas estratégicas que ya se dan”.
Según el estudio, se prevé a corto plazo que haya presiones hacia los países productores de petróleo de parte de grandes consumidores como China e India.
Y agrega: “Estados Unidos preferirá abastecerse de fuentes del hemisferio por la inestabilidad en Medio Oriente, por lo cual reforzará las presiones para incidir en las políticas (energéticas) de México, Canadá y Venezuela”.

Consolidación de emporios

[ José Contreras ]
Según el estudio, en los próximos meses habrá una consolidación de los emporios energéticos privados tradicionales (Exxon-Mobil, Chevron, BP, Royal-Dutch-Sell, Total-Fina-Elf) que, al agregar valor mediante producción de gasolina, diesel y petroquímicos, continuarán con utilidades muy superiores a las de sus competidoras estatales, pese a controlar sólo el 3 por ciento de las reservas.
Habrá una preponderancia de Sauri-Aramco, que en menos de 10 años estará produciendo 15 MB/d, equivalentes al 13 por ciento del consumo mundial y con capacidad para influir por sí sola en el comportamiento del mercado.
Se presentará una tendencia de las compañías nacionales a convertirse en buscadoras de hidrocarburos donde existan, con lo que pondrá en riesgo la seguridad energética. Esto ya lo hace la CNPC de China, que extiende su búsqueda en 20 países de los cinco continentes, imponiendo reglas sobre acceso a los mercados, transformando la competencia por recursos, servicios y capitales.
También se espera que haya una especialización de empresas estatales como Petrobras, Petronas, Stoil y Alberta, en tecnología de punta para extracción de crudo a gran profundidad y competirán exitosamente con Mobil o BP por su mayor facilidad para establecer alianzas estratégicas con los gobiernos nacionales.
Además, habrá una arquitectura jurídica e institucional en países con empresas estatales para conservar soberanía y control sobre los recursos petrolíferos, con diferentes grados de apertura a la inversión privada externa e interna.

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